4-Cuarta visión, La mística de la palabra

IV

La mística de la palabra:

la Kabaláh, los Sufistas

Santa Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen

La princesa Mirabai

Ella, la intermediaria, la mensajera: Shakti, la Shekinah, María.

El árbol de Asherah

El árbol y la cruz

El árbol: símbolo universal

 

Según casi todas las cosmogonías, el hombre como criatura es una emanación de lo creante. Especialmente en las cosmogonías que no solo explican el origen de la creación, sino extienden la necesidad de entender además, la permanente dinámica de los elementos constitutivos del acto creador, esta emanación que vincula a toda la creación es vibración pura, energía vibrante, viva.

En la segunda visión, decíamos que: Los cuerpos vibran, la materia creada y visible tienen resonancia, pero lo que la hace vibrar es la energía. Los astrofísicos contemporáneos han descubierto (más bien han redescubierto) que el sonido es un movimiento vibratorio que trasporta energía sin trasportar materia en forma de ondas mecánicas… El sonido es en consecuencia la evidencia de esa energía creadora, que es percibida como fenómeno auditivo. El mundo se recrea constantemente y se reconstituye a través del sonido.

En la misma secuencia, en la tercera visión decíamos que: La primera palabra, (en realidad la energía primordial creadora), es la palabra indiferenciada sin conciencia de sí. Esta palabra también está dentro del hombre, en el interior del hombre como todas las cosas, pero este inicialmente al nacer, aún no la conoce: es el pensamiento divino en su valor potencial. En el plano microcósmico es lo inconsciente.

Esa energía primordial que percibimos parcialmente como sonido, sigue vinculando a toda pluralidad  de la creación y además sosteniéndola en su dinámica desde el origen es decir, desde el inicio… en consecuencia la creación sigue aún desplegándose, pues la creación aún sigue nutrida, penetrada y permanentemente concebida por esa energía primordial. Pero es en el momento en el  que el universo adquiere su autoconciencia en el hombre, es decir cuando el hombre entiende de manera consciente que forma parte de un todo, cuando esa energía, ese sonido primordial (que estuvo indiferenciado del pensamiento divino), se traduce y se evidencia en la palabra que emana de la conciencia del hombre.

El hombre contiene la palabra originaria dentro de sí, y esa palabra contiene toda la carga sagrada de la energía primordial de la creación. Inicialmente la conciencia de la individuación (y la conciencia en general, especialmente la que se generó al comer el fruto del árbol del bien y del mal) y de la diferenciación en el hombre constituirá una intensa sensación de separación de desprendimiento… de haberse apartado (desintonizado) de esa energía. Entonces comenzará la búsqueda apasionada del hombre por volverse a unir a través de un proceso de re-vinculación que durará toda la vida. Inicialmente la búsqueda se articulará fuera de si mismo,  hacia el afuera para tratar de revocar la tragedia de la alteridad.

Este asumir en términos psicológicos y mentales la fragmentación entre el hombre y el mundo como elemento que aporta la consciencia individual de cada hombre, como hemos dicho, lo aleja irremisiblemente de asumirse como parte integral de la creación y por ende, le impide vivenciar plenamente los procesos de transformación y evolución psicológica y mental que integrarían ese mundo y su dinámica de creación dentro de sí- mismo.

Decíamos también que es la búsqueda interior y las visiones que se conforman en ese proceso de evolución y de comprensión en términos integradores y espirituales de la creación en todos sus niveles (físicos, materiales y aquellos inteligibles y vibracionales), la que nos puede aportar la sensación de vinculación, de encuentro de integración, de plenitud.

En este sentido, y siendo “La Palabra, el Verbo, la Rua, el Fiat” el elemento constitutivo de la creación que subyace y vincula lo creante con lo creado (es decir, la vibración que permea y permite el despliegue de la creación), es estructurada en términos humanos a través del lenguaje, de la palabra.

Es a través de la palabra que el hombre se vincula entre sí y con el mundo creado que le rodea, (aunque bajo la premisa de la alteridad y la sensación consciente de desprendimiento, las explicaciones que surgen son parciales, racionales). Pero sin duda alguna, es también a través de la palabra como el hombre puede producir la evidencia de su vínculo con lo creante, con lo inefable. Es a través de la palabra, que somos capaces de devolver a la luz las verdades universales que se encuentran en lo más profundo de las sombras y experimentar la viva y absoluta sensación de la unión y del encuentro con eso que llamamos inefable.

Este proceso de unión, de experimentar de una manera potente y verdadera los encuentros con lo inefable, o como decíamos, la re-vinculación o la sintonía vibracional de nuestra constituyente de energía vital con la energía primordial, se ha venido llamando, “proceso místico de unión con lo divino, con lo creante”. Es la experiencia directa y profunda de nuestra alma con lo creante, llámese divinidad, Dios o Lo Inefable.

Todas las religiones tienen su Teofanía mística. Los grandes místicos han tenido la experiencia de la unión con lo Inefable y han regresado de dicha experiencia para transmitir la verdad verdadera. La palabra humana como vibración, esta vez en sintonía perfecta y vinculada de manera directa con la vibración primordial que crea y mantiene al universo entero.

Desde la mística Judía, la Sufi, La Cristiana, la hindú y todas las descripciones de esa experiencia única del encuentro con la divinidad, tienen los mismos elementos constitutivos y sus procesos son universales y unívocos en sus verdades aportadas. Veremos pues, algunas de esa descripciones a través de la palabra arrojada como evidencia de algunos de los grandes místicos.

 

La Kabalah…

memmem

Mem – Mem – Nun

Escuchar al Alma

Escucho fuerte y claramente los susurros de mi alma y el divino consejo de la Luz. Sé lo que tengo que hacer. Estoy dispuesto y preparado para hacer lo que sea necesario para lograrlo…

Reflexión 57 sobre los 72 nombres de Dios

La Kabalah (recibir), es la corriente más importante de la mística Judía y se basa en revelaciones directas de Dios … La base estructural consiste en la compresión simbólica del  árbol de la vida. Podría identificarse como parte de lo que llamó Huxley  Filosofía Perenne. La idea básica consiste en que del mismo seno de la divinidad surgió un rayo de luz que dio origen a la nada (vacío o ain) identificada con una esfera (sefira) o región (corona). Es a partir de ésta corona que emanan las otras 9 esferas, Las Sefirot. Estas diez esferas  constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales éste se auto manifiesta…

Las Coronas, las Sefiras   y sus interrelaciones  arman el árbol de la vida …

Sus iniciados la remontan anterior a toda  religión o  teología. Según ella, el universo  funciona de acuerdo  a ciertos  principios sumamente poderosos… Al aprender estos principios y actuar de acuerdo a ellos, se llega a la plenitud. Las leyes espirituales del universo influyen en nuestra vida… cada día, cada momento La kabaláh  brinda el poder de entender  y vivir en armonía con estas leyes trayendo  beneficios para el estudioso y el mundo. Una precisa  descripción de la naturaleza entrelazada entre la realidad Espiritual y la física. Los cabalistas entienden que el nombre de Dios  está conformado por todas las letras que componen el alfabeto y que éste por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el universo  a través de sus emanaciones …

Partiremos por resonancia interior, de los postulados del sabio Abraham Abulafía (1240). Abulafia defendía que el hombre en estado de éxtasis, tiene acceso a su ser profundo, difundiendo para ello, un método de conocimiento místico llamado “Camino de las ideas”. Esta disciplina la completaba el “Camino del Sefiroth”. Sus enseñanzas muestran paralelismos con el yoga y el tantra, pues describen paso a paso el camino para llegar al éxtasis…

Abulafia concede una importancia capital a las letras del alfabeto hebreo, pues ellas constituyen entidades simbólicas que, como tales, expresan la realidad de los arquetipos, principios e ideas de orden universal.

cabala

 

Jet – Hei – Lamed

Olvidarse de sí mismo

Ahora trasciendo los límites de mi propio ser.

Me aferro al Árbol de la Vida. La felicidad me encuentra ahora que mi ego está fuera de mi atención. Puedo salir fuera de mi propio camino, dejándome ir .

Reflexión 34 sobre los 72 nombres de Dios

En la Ciencia de la Combinación de las Letras Abulafia compara el método del Tseruf con la música, “…porque la oreja entiende los sonidos de diversas combinaciones, de acuerdo con el carácter de la melodía y el instrumento. Así, dos instrumentos diferentes pueden formar una combinación, y si los sonidos se armonizan, la oreja del que escucha percibe una sensación agradable, conociendo su diferencia… Y los misterios que se expresan en estas combinaciones reconfortan el corazón que conoce su Dios y es llenado de una alegría siempre renovada”.

Volviendo a lo anterior… la pieza principal del estudio se basa en la comprensión del árbol de la vida, compuesto como ya dijimos por las coronas y los sefirot. Cada sefirot está vinculado a los otros mediante senderos organizados y dependen de las emanaciones divinas… Según su grado de espiritualidad va desde el árbol desde el vacio, hasta el mundo de las formas… Para Abulafía, la Kabaláh es considerada un camino místico: Como un recorrido en el sentido inverso al rayo de Dios: se empieza por malgut (la corona de las formas) para acabar en keter.

Es pues una dinámica de correspondencia entre el Creador y su criatura en el que Dios desciende al hombre y este a su vez asciende hacia lo inefable del Ser. Para este logro, Abulafía plantea la existencia de lo que él llama: Los Nudos del Alma.

Es entonces en el evento que se produce ante el entendimiento de esta verdad a (través de ese éxtasis en estado de vigilia) que se logrará la unión mística, lo inefable. Esta revelación hará que el alma pierda todos los sellos que la sujetan…lo que Abulafía llama desellar el alma… llevarla al punto de libertad para ser penetrada por la emanación divina, cuya correspondencia se manifiesta a través de la palabra del hombre… su clamor, su canto.

 

La alefprimera letra del alfabeto, está formada por dos iud, una en la parte superior derecha, y la otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en diagonal. Esto representa las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellos… el mítico punto donde convergen todos los puntos del Universo… una sugerencia primaria del Axis Mundi… El Árbol de la vida…

Esta mística de la palabra, donde es ella quien provoca la sintonía de fuerzas unificadoras, no contempla sin embargo la disolución de YO, la inmersión de la conciencia en el todo, pues a pesar del éxtasis y del estado especial de conciencia que se debe alcanzar para lograr la Unión Mística, la criatura siente la distancia con el creador… Mantiene su conciencia en una especie de trance de vigilia, que sin embargo lo lleva a consustanciarse con la essentia, la usia, transfigurándose en pura materia espiritual, y digo materia espiritual porque en el instante de contención, ya es imposible distinguir materia de espíritu. Es el misterio del Atman hinduista o Espíritu, el Sanctus Spiritus, el pneuma griego, el ruh arábigo, el ruah hebreo, el Amon egipcio, el ch’i chino: es la esencia espiritual, indivisa.

La letra TauÚltima letra del alfabeto hebreo. Resonancia y eco formidable de la cruz, símbolo de la convergencia y del centro como séptimo punto espacial y punto de unión de todos los opuestos… Que evoca también nuevamente el eje del mundo, Axis Mundi, y que en impronta irrevocable, llevará  hombre devenido en su sí mismo (Caín) en la frente como símbolo de la consciencia: centro por donde también pasa el Axis Mundi, punto de unión de todos los contrarios, uniendo lo de arriba y lo de abajo… ese lugar donde la luz ya no nos hace sombra

Ezequiel 9,3-6: «Yahvéh llamó entonces al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura, y le dijo: “Recorre la ciudad, Jerusalén, y marca una tau en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella”».

El Sufí…

¿Por qué debo buscarlo? Soy él mismo, soy como él. Su esencia habla a través de mí.

¡Me he estado buscando!

Rumi

El tema general de los pensamientos de Rumi (1207), así como los de otros escritores sufis, está esencialmente enfocada sobre el concepto de Tawheed (unidad) y la unión con su Amado (la fuente principal) de donde hemos sido cortados y del constante lamento por esta separación y su constante deseo de volver al “cañaveral” (la unidad):

Escucha el rey, y la historia que cuenta,

como canta acerca de la separación:

Desde que me cortaron del cañaveral,

 mi lamento ha hecho llorar a hombres y mujeres.

Deseo hallar un corazón desgarrado por la separación,

para hablarle del dolor del anhelo.

Todo el que se ha alejado de su origen,

añora el instante de la unión.

Rumi creyó apasionadamente en el uso de la música, la poesía y el baile como medio de búsqueda para alcanzar a Dios. Para Rumi, la música ayuda a los devotos a centrar su ser en lo divino, y a hacer esto tan intenso que el alma se destruya y resucite. Fue ésta la idea que en la práctica desarrollaron los Derviches Giróvagos en una forma ritual. Él fundó la orden del Mevleví, y creó el “Sema”, una danza sagrada. En la tradición de la orden Mevleví, la Sema representa un viaje místico de desarrollo espiritual, permitiendo el perfeccionamiento de la mente y el amor. En este viaje el buscador da vueltas simbólicamente hacia la verdad, crece con amor, abandona el ego, encuentra la verdad, y llega a la “Perfección”; luego regresa de este viaje espiritual con mayor madurez, para amar y estar al servicio del conjunto de la creación, sin discriminación hacia las creencias, razas, clases y naciones.

*

 

EL AMOR ES EL AMO

El Amor es quien domina todas las cosas,

Estoy dominado por el Amor,

Por mi pasión de Amor por Amor.

Tengo tierra tan dulce como el azúcar,

Ay furioso viento, sólo soy una paja ante ti

¿Cómo sabré a dónde me llevarás después?

Quien afirme haber pactado con el Destino,

Se revela como un ingenuo mentiroso.

¿Quién de nosotros no es sino una paja en la tormenta?

¿Cómo alguien podría pactar con un huracán?

Dios trabaja por doquier en su gran Resurrección

¿Cómo podemos pretender actuar por nuestra cuenta?

En la mano del Amor, soy como un gato en un costal

A veces me eleva hacia el viento,

A veces me arroja hacia el viento,

El amor me hace girar alrededor de Su cabeza.

No tengo paz, ni en este mundo ni en ningún otro;

Los que aman a Dios han caído en un río furioso,

Se han rendido ante los mandamientos del Amor

Como ruedas de molino, giran, día y noche, sin cesar

Constantemente, girando, girando y gritando

*

QUÉDATE CERCA, MI CORAZÓN

Mi corazón, quédate cerca al que conoce tus caminos

Ven bajo la sombra del árbol que conforta con flores frescas,

No pasees despreocupadamente por el bazar de los perfumeros,

Quédate en la tienda del azucarero.

De no encontrar el verdadero equilibrio, cualquiera puede engañarte:

Cualquiera puede adornar algo hecho de paja

Y hacerte tomarlo por oro.

No te inclines con un tazón ante cualquier olla hirviendo

En cada olla sobre el fogón, encontrarás cosas muy diversas:

No en todas las cañas hay azúcar, no en todos los abismos hay cimas;

No todos los ojos pueden ver, no en todos los mares abundan perlas.

¡Ay ruiseñor, con tu voz de miel oscura! ¡Sigue lamentándote!

¡Sólo tu éxtasis puede penetrar en el duro corazón de la roca!

¡Ríndete y si el Amigo no te acoge,

Sabrás que tu interior se está revelando como un hilo

¡Que no quiere pasar por el ojo de una aguja!

¡El corazón despierto es una lámpara, protégela con la basta de tu manto!

Apresúrate y escapa este viento porque el clima es adverso.

Y cuando hayas escapado, llegarás a una fuente

Y allí encontrarás un Amigo que siempre nutrirá tu alma

Y con tu alma siempre fértil, te convertirás en un gran árbol que crece interiormente

Dando dulce fruto por siempre.   

*

Ay Amado, llévame

Libera mi alma

Lléname con tu amor

Libérame de los dos mundos

Si mi corazón se enfoca en otro que no es tú

Deja que el fuego me queme por dentro

Ay Amado

Llévate lo que quiero

Llévate lo que hago

Llévate lo que necesito

Llévate todo lo que me aleja de ti

*

ACUNA MI CORAZÓN

Anoche, recostado sobre el techo

Pensaba en ti

Y vi una Estrella especial,

La llamé para que te lleve un mensaje;

Postrándome ante ella le pedí que lleve mi gesto

A aquél Sol de Tabriz

Para que con su luz

Pueda tornar mis oscuras piedras en oro.

Descubrí mi pecho para mostrarle mis cicatrices;

Le pedí noticias

De mi Amante sediento de sangre.

Mientras esperaba,

Iba de aquí para allá

Hasta que el niño en mi corazón quedó silencioso

Y durmió como si estuviera meciendo su cuna.

Ay Amado, amamanta al niño del corazón

Y no detengas nuestro cambio.

Has cuidado a cientos

No dejes que se detenga conmigo.

Al final, el pueblo de la unión es el lugar para el corazón

¿Por qué retienes este corazón desconcertado

en el pueblo de la desintegración?

Me he quedado enmudecido,

Pero para librarme de esta sequedad

¡Oye Tabernero! pásame el narciso del vino.

Calla, no le digas nada a Dios.

*

Los poemas de Rumi se pueden oír hoy en las iglesias, sinagogas, monasterios de Zen, así como en los escenarios del arte y de la música en Nueva York. Según el profesor Majid M. Naini, la vida y la transformación de Rumi proporcionan el testimonio y la prueba verdadera de que las gentes de todas las religiones y procedencias pueden vivir juntas en paz y armonía. Las visiones, las palabras, y la vida de Rumi enseñan cómo alcanzar la paz y felicidad interna, para poder, finalmente, parar la corriente contínua de la hostilidad y el odio y alcanzar la paz y armonía globales verdaderas.

¡Ven, ven, quienquiera que seas, ven!

Infiel, religioso o pagano, poco importa.

Nuestra caravana no es la de la desilusión!

Nuestra caravana es la de la esperanza!

¡Ven, aunque hayas roto mil veces tus promesas!

¡Ven, a pesar de todo, ven!

SANTA TERESA DE AVILA

La Transverberación

“… El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines… Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella.”

Santa Teresa… Máxima exponente de la hierogamia espiritual con Dios. A través de un camino interior, (que atraviesa en primera instancia a la noche oscura) hacia las moradas del alma, Santa Teresa despliega su intenso deseo y su pasión por unirse (como ella lo llama) en Matrimonio con su esposo…Término metafórico, y al mismo tiempo humano e inmediato de describir la pulsación del infinito amor que vincula a esta mujer con lo trascendente dentro de sí misma. Su vida será entonces el recorrido interno y apasionado hacia el encuentro para contraer nupcias espirituales con su señor… tránsito anhelante que nadie ni nada pudo detener, para arribar totalmente despojada, desprendida de todo menos de su alma enamorada de poeta para arrojar al viento su canto pleno de éxtasis, transverberación y visiones delirantes propias de una mujer enamorada…

En Santa Teresa, más que la disolución, se produce la transfiguración total del “Yo”, previamente conformado en “Sí mismo”, en el deseo imperioso de asumir la vida como recorrido hacia el encuentro final: la muerte en esta dimensión temporal para alcanzar al amado. No es el acaecer de la unión mística ya consumada, si no el deseo… el deseo y el afán enamorado que impulsa su corazón hacia el corazón de lo inefable, una promesa de conjunción absoluta entre lo humano y lo sagrado…aquello que sólo una mujer nos puede mostrar, el reconocimiento conmovedor y la comprensión amorosa que conlleva la necesidad de la unión con lo otro… esa fuerza amorosa que nos impulsa hacia el centro, al corazón de aquello que nos pertenece, al arrobamiento danzante y total de la entrega a ese mundo que en todo caso es el verdadero, el humano y al mismo tiempo innombrable, impronunciable…

Las Moradas del Alma…

-La primera morada explica la situación del hombre que vive fuera del castillo del alma (hombre dormido), encantado y aprisionado por los asuntos del mundo. Explica también la forma para entrar dentro del castillo del alma (hombre despierto). Este paso fundamental, una vez dado, marca la diferencia entre el hombre que aún no se ha transformado y aquel que ha iniciado el viaje o sendero de regreso a su esencia espiritual.

– La segunda morada explica la batalla o resistencia que ofrece nuestra primera sensación humana egocéntrica (hombre dormido) una vez que hemos iniciado el viaje de regreso a nuestra esencia espiritual.

– La tercera morada explica que, una vez ganada la batalla contra nuestra inicial sensación egocéntrica, el sendero o viaje de regreso a nuestra esencia espiritual queda libre para ser recorrido con relativa facilidad.

– La cuarta morada es el estado de una mente en silencio, calma o reposo (hesychia, en griego) que se ha alcanzado con grandes esfuerzos. Es también la frontera entre el reino humano y el espiritual. El iniciado sólo puede avanzar hasta aquí por sus propias fuerzas; para pasar a las moradas que siguen es Dios el que “lo toma y lo mete ahí” (estado de éxtasis).

– La quinta morada es ya un estado de éxtasis más allá del universo fenoménico, más allá del cuerpo y la mente, donde se vive la unicidad con Dios. Santa Teresa llama a este estado “oración de unión”.

– La sexta morada es, en esencia, igual a la anterior, con la diferencia que ahora el iniciado empieza a darse cuenta que conforme el proceso avance terminará fusionándose indisolublemente con Dios. Por eso, Santa Teresa llama a este estado “esposorio espiritual”; es decir, promesa de matrimonio que hace Dios al alma.

– La séptima morada es la suprema culminación, en la cual el iniciado se hace indisolublemente uno con Dios. Este es el último peldaño de la escala mística de regreso a Dios: “Yo y el Padre somos uno” (Jn. 10:30). Santa Teresa lo llama “matrimonio espiritual”.

HILDEGARDA DE BINGEN…

Hildegarda de Bingen (Alemania 1098), mística y sibila. Por ser la décima hija fue considerada como el diezmo para Dios, según la mentalidad medieval, siendo entregada a los catorce años al monasterio de Disibodenberg.

Desde muy niña, Hildegarda tuvo visiones, que más tarde la propia Iglesia confirmaría como inspiradas por Dios. Estos episodios los vivía conscientemente es decir, sin perder los sentidos ni sufrir éxtasis. Ella los describió como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores, además iban acompañados de una voz que le explicaba lo que veía y en casi todos los casos de música.

Hildegarda escribe sus experiencias de retorno hacia el interno de su más profunda conciencia, que darán como resultado el primer libro, llamado Scivias (Conoce los caminos) en donde describe encuentros de unión con la totalidad experiencias que describe con carácter de serenidad y lúcidas. Concluido el Scivias, Hildegarda se dedica en su nuevo monasterio a la elaboración de los libros de contenidos poéticos, físicos y médicos hasta ultimar la colección de cantos que tituló Symphonia armonie celestium revelationum en donde nos descubre y devela la correspondencia entre el hombre y toda la creación.

Del libro Scivias…

3. La Palabra está indivisible y eternamente en el Padre

Pero viste que ese fuego albergaba en su interior, tan inseparable de él como las entrañas del hombre, una llama celeste que, con un ligero soplo, intensamente ardía: porque en el Padre estaba, antes del tiempo de la fundación del mundo, la Palabra infinita, que habría de encarnarse, en el fuego del amor, bajo el curso de los siglos cercanos a su declive, prodigiosamente, sin mancha ni peso de pecado, por la dulce lozanía del Espíritu Santo, en la alborada de la santa virginidad; y así como antes de hacerse carne estaba indivisiblemente en el Padre, después de revestirse de humanidad permaneció inseparablemente en Él. Pues igual que el hombre no subsistiría sin el latido vital que recorre sus vísceras, tampoco era posible, en modo alguno, que se separara del Padre Su Palabra Única.

16. La vida y el alma del niño

Luego viste la imagen de una mujer que tenía una forma humana íntegra encerrada en su vientre: al concebir la mujer con la simiente humana se gesta, en el oculto habitáculo de su vientre, un niño con todos sus miembros. Y he aquí que, por secreto designio del Supremo Creador, esa forma de hombre realizó un movimiento como señal de vida: pues cuando, por insondable y secreto mandato y voluntad del Señor, el niño recibe el espíritu dentro del útero materno, en el tiempo oportuno y señalado según disposición divina, muestra que está vivo por el movimiento de su cuerpo, como la tierra se abre y la flor brinda su fruto al caer el rocío sobre ella. Entonces una esfera de fuego sin rasgo humano alguno inundó el corazón de esa forma: porque el alma, que arde en el fuego de la profunda ciencia, discierne los distintos elementos del ámbito que abarca y, desprovista de forma humana -pues, a diferencia del cuerpo humano, no es tangible ni transitoria-, conforta el corazón de los hombres, fundamento del cuerpo que lo rige entero, a semejanza del firmamento celeste que alberga lo inferior y alcanza lo superior. Y tocando su cerebro: con sus energías no sólo entiende lo terreno, sino también lo celeste, pues conoce sabiamente al Señor. Se expandió a lo largo de todos sus miembros: brinda lozanía a la médula, a las venas y a todos los miembros del cuerpo entero como el árbol da, desde sus raíces, savia y verdor a todas sus ramas. Después, la misma forma de hombre, así vivificada, salió del útero de la mujer y, según los movimientos de la esfera en su seno, cambiaba de color: cuando el hombre ha recibido el espíritu vivificante en el útero materno y nace, empezará a moverse según las obras que realice su alma con el cuerpo, y según sean esas obras serán también sus méritos, así que el bien le revestirá de luz, y el mal, de calígine.

18. El hombre tiene dentro tres senderos

El hombre alberga tres senderos. ¿Cuáles son? El alma, el cuerpo y los sentidos. Por ellos se realiza la vida humana. ¿Cómo? El alma vivifica el cuerpo y exhala los sentidos; el cuerpo atrae hacia sí el alma y abre los sentidos; y los sentidos tocan el alma y excitan al cuerpo. Pues el alma brinda la vida al cuerpo, igual que el fuego llena de luz las sombras, y posee dos fuerzas esenciales: el entendimiento y la voluntad, como dos brazos; pero no es que tenga el alma brazos para moverse, sino que, mediante estas energías, se manifiesta igual que el sol por el fulgor de sus rayos. Oh hombre, no eres, pues, un mero fardo de huesos, así que presta oído a la ciencia de las Escrituras. 

LA PRINCESA MIRABAI…

Quiero estar siempre pura, vida de mi vida,

Que has dejado tu huella viva sobre mí.

Siempre voy a tener mi pensamiento libre de falsía,

Pues tú eres la verdad que ha encendido la luz

De la razón en mi frente.

Voy a guardar mi corazón de todo mal

Y a tener siempre mi amor en flor,

Pues tú estas sentado en el sagrario más íntimo de mi alma.

Y será mi afán revelarte en mi canto

Pues tú eres la raíz que fortalece mis acciones.

R. Tagore

Gitanjali

 

Era como una espiga en el amanecer…incluso tenía el color del trigo de savia verde o ese color indescriptible que la luz de la mañana o del atardecer le confiere a los campos maduros de arroz. Fueron  muchas las veces que cruzó el desierto de Sere, que bebió agua del lago de Anasagar recorriendo la senda completa que va desde la región de Rajastán hasta la ciudad santa de Benarés en busca anhelante de su amado…

Fue sin embargo en uno de los retornos a su ciudad de Chittor, a la sombra de un enorme pero gentil baniano (esos árboles que desprenden sus raíces desde el cielo) que apiadado de los pies llagados y enrojecidos de la princesa Mira Bai, el zapatero de la ciudad, el santo Ravi Das le reveló a esta que su amado no estaba ausente ni lejos. Que no había búsqueda ni peregrinación posible para el encuentro, pues la bienaventuranza del amor se encontraba al alcance de su propia respiración, en el centro luminoso de su  vida. Desde ese día Ravi Das fue el maestro y Mira Bai su discípula en ese regocijo que rebosa el alma con la corriente celestial del Shabd.

Dicen también que ese día Las enredaderas del baniano se colmaron de flores, que los campos desplegaron todo el amarillo posible, que las cañas recogieron la brisa leve que soplaba y la tornaban en cantos de Basant: era la transformación, la primavera India que hace posible todas las transformaciones, donde la belleza se rebosa y se derrama en éxtasis generoso… y entonces la dulce Mira Bai acogió dentro de sí la primavera interna arrojando también su canto:

Oh! Amado

Ahora estoy toda teñida de tu color

Cuando otros enamoradas viven

En tierras extranjeras

Ellos se escriben una carta tras otra

Pero el amado de Mira

Vive en su corazón

Y ella canta y se regocija

Día y noche

 –

ELLA… LA INTERMEDIARIA

A este punto, la revelación del vínculo entre lo creante y lo creado no se manifiesta de manera unilateral, sino por el contrario, se ha instaurado una correspondencia, un diálogo profundo, intenso y apasionado entre Dios y el hombre. Ese camino de ida y vuelta, esa manera de manifestar la correspondencia amorosa entre ambos se realiza a través de la palabra, de ese intercambio de vibraciones armonizadas e integradoras, en donde se mezclan maravillosamente la luz y la sombra.

Dios ha descendido hacia el hombre, le tiende su mano y la Teofanía se ha revestido de manifestaciones humanas y receptivas… adviene lo que se ha denominado las Epifanías, y de manera especial la epifanía de la divinidad en términos acogedores, amorosos, nutricios y profundamente femeninos.

Surge el Ella como elemento intermediador entre el cielo y la tierra, entre Dios y los hombres. He aquí la manifestación de los aspectos femeninos de la divinidad!

En las Teofanías místicas o los “procesos místicos de unión con lo divino, con lo creante”, la Divinidad necesitará un elemento intermediador que le confirme a la criatura su vínculo eterno y permanente. El verbo, el Espíritu Santo y la palabra, son elementos femeninos de la divinidad y por ende, los elementos vinculantes y acogedores que sostienen y hacen permanente a la creación.

Los vedas, desde tiempo inmemorial, han identificado a ese elemento mediador, como la energía dinámica de la divinidad, otorgándole a ese atributo un carácter femenino. Con el nombre de Sákti (que significa energía), se incorpora a la visión totalizante del proceso creador al elemento animador, acogedor y nutricio de la creación. La paloma, el árbol y la palabra simbolizan la energía de la creación, el Ánima Mundi, la sabiduríael Espíritu Santo.

Sákti será entonces esa “Ella” misteriosa donde convergen todas las respuestas. Ella equivale también a la palabra en cuanto esta sea considerada no sólo en el sentido inmediato de su codificación sino en la potencia de su significado. Concepción que está como dijimos en todas o casi todas las religiones sobre la cualidad del sonido como elemento constitutivo de la creación: el verbo judeo-cristiano, el Saut musulmán y el maravilloso Shabd hindú: esa corriente divina que al ser reconocida en lo más recóndito e interno del ser humano, se desdobla hacia el afuera para evidenciarse ante nosotros en esos dos maravillosos atributos que son el sonido y la palabra.

Sin embargo estamos ciertos que ese evento en donde se manifiesta la divinidad en todo su esplendor para abrazarnos y unirse a nosotros en amoroso encuentro, sólo es posible por la Gracia de esa “Ella” o Sákti como tercer elemento o persona que participa en esta epifanía. Aquí por supuesto, aunque se habla de esa epifanía en términos de la vivencia producida en la India, la misma se ha venido repitiendo en todas la religiones a través de sus manifestaciones místicas que han experimentado todos los santos de la humanidad con asombrosa similitud.

Shákti también es el Alma en el sentido místico-cristiano, cabalístico, sufí o los procesos de meditación Surat Shabd yoga: la experiencia y la vivencia de estar en contacto directo y sin intermediaciones con la totalidad, pues en todo caso es en el alma en donde se produce este encuentro.

Aquí la Shákti adquiere una hermosura extrema en la revelación de que la Divinidad para acercarse, para manifestarse a la conciencia espiritual del ser humano lo hace a través o mediante la intermediación de sus atributos o aspectos femeninos.

Shákti también tiene una enorme resonancia con los postulados de la psicología profunda de Jung que nos explica el simbolismo de esa Shákti en perfecta conjunción con la llamada Ánima o energía femenina que da vida a todo. Es esa Ella intermediaria pues, que nos permite la revelación del Ser, no solo para adquirir la conciencia de ese Ser en nuestro interior, si no para devolver La Gracia, a través de nuestros atributos del canto y la palabra. Es la Shekinah de la Cábala y de los Sufíes o la María Cristiana, y por supuesto la advocación de esa Shákti como manifestación femenina de la divinidad en la bondadosa Lakshmi, la generosa, la luminosa…la que escucha nuestros lamentos.

ASHERAH

Jeremías: Cap. 7, Vers. 17-19: “¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a Asherah la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira. ¿Me provocarán ellos a ira, dice Jehová, y no más bien obran ellos mismos para confusión de sus rostros?“.

Ashêrâh, palabra hebrea que significa tronco de árbol. De acuerdo a los primeros textos Cananeos Asheráh era símbolo de la floración, de la vegetación a través de la figura del tronco del árbol que se transforma y sostiene la vida. “Señora de los dioses”, la “amante y novia de los dioses”, madre de las 70 deidades, pero su título más distintivo es Ashirat del mar, la “señora del mar”. Se cree que un templo cananeo del s XVIII o XVII a.C. excavado en Nahariya, a unos 8 km al norte de Aco y cerca de la orilla del mar, fue dedicado a ella.  Allí se encontraron una inscripción en piedra con el nombre de Asherah, muchas imágenes de palomas, una imagen de barro de la diosa, pequeños vasos o recipientes de ofrendas y fragmentos de incensarios, lo que revela el carácter de las prácticas de la adoración a Asherah

Asherah, la esposa de Yahveh. En las visiones que sobre el proceso de la creación tuvieron los primeros hombres, esta era entendida como el producto de la Hierogamia Divina. Potencia, energía y forma eran una trinidad sagrada por la cual el mundo se recreaba de manera permanente e incesante. No debemos pensar que la concepción de la divinidad en este caso, era un concepción fragmentada de la misma o que esta visión fragmentara la unidad de lo creante. Por el contrario, Asherah es el aspecto femenino de la Divinidad, es su complemento, lo que le da a la Divinidad su conformación integral y abarcante.

Esta diosa madre, cuyo símbolo era el árbol de la vida y la paloma (o Espíritu Santo), era adorada en los templos erigidos a Yahveh. El símbolo del árbol estaba grabado en las propias puertas del templo, en cuyo centro y detrás de los altares, ejercían sus rituales las niñas sacerdotisas tejiendo la púrpura.

Según las últimas evidencias encontradas, estas sacerdotisas que tejían la púrpura, eran vírgenes que se dedicaban a mantener indelebles los aspectos femeninos de la divinidad y recrear a su vez la Hierogamia entre el cielo y la tierra. El nombre con el que se las designaba era Miriam o María…

Ankh. La cruz ansada, o el nudo de Isis. Lo vertical y lo horizontal entramados bajo el nudo de Isis, símbolo de absoluto poder de transformación y fecundidad. Símbolo del principio femenino. Urdimbre que representa las líneas verticales y horizontales de la cruz cósmica.

Vimos como el místico Abraham Abulafía, decía que el éxtasis producido a través de la transmutación de la consciencia, por su entrada a los planos de encuentro directo con el Ser, tenía como suceso y logro mayor, desellar el alma, desanudar los múltiples nudos que la oprimen para llegar a vivenciar finalmente la totalidad. Pero ya desde mucho tiempo atrás, las niñas iniciadas en las liturgias en honor a lo femenino de la divinidad, vivían solamente para vincular alma-mundo, o alma-mundos, a través del ritual del tejido sagrado. El reverso del nudo era pues más bien símbolo de vida, de inmortalidad, el vínculo, la unión, el abrazo…

Las manos de una niña, vinculada profundamente a la soledad de la tierra, son predestinadas a tejer la púrpura. Esta virgen, adosada a su telar, establecerá la representación del universo en un marco de madera. El ángulo de arriba es el “enjulio del cielo”. El de abajo representa la tierra desde donde se establecerá el vínculo. Como en un acto de alumbramiento, dice Jean Chevalier, “Cuando el tejido está terminado, la tejedora corta los hilos que lo sujetan al telar y, al hacerlo, pronuncia la fórmula de bendición que dice la comadrona al cortar el cordón umbilical del recién nacido”.

La soledad de la tierra. Ella, nuestra niña, debe buscar lo iridiscente en la aridez de la tierra. La púrpura al fondo de los ojos. Pero esa policromía del mundo debe recortarse sobre el fondo del dolor humano. Son las hilanderas quienes abren y cierran las heridas del alma y de la tierra. Del ámbito humano y del cosmos.

Dentro de esta suerte de lucha por mantener la inocencia inalterable, La perpetua inocencia, ¿por qué ha de ser una niña, por qué una mujer? Creemos que el hombre es el gran mancillador de los espacios, el cazador de espacios. Pero la dueña del ovillo ha sido siempre ella. Son sus manos y sus dedos quienes muestran la entrada y la salida. Pero más allá de la entrada y la salida, están la vida y la muerte. Por eso sólo seremos salvados por la gracia del vínculo, del nudo. La iniciación de este especialísimo caso, será el ceder y el entregarse de “Ella” a lo omniabarcante, a lo trascendente, a pesar de que en los procesos arquetipales que sustentan los mitos (elaborados por el hombre), y ya en la explicación revelada a través del dogma de la religión, es usualmente el héroe o el sacerdote quien transciende hacia lo trascendente.

Sin embargo, en este caso, ella es la heroína, la que debe permanecer inmancillada. Su capacidad para la renuncia debe estar más allá de su imponente miedo, de su duda. Por ello la absoluta entrega a la soledad, al silencio exasperado del color. Ella tendrá por fuerza que dejarse morir, aunque sea simbólicamente, para traspasar su miedo y su duda, para iniciarse en la senda de la soledad, soledad que nos marca el camino que sólo puede recorrer ella misma.

El epílogo de este drama cósmico. Donde una niña nos muestra que el laberinto que el ser humano recorre es la eterna re-creación, será su conciencia, su propio reconocimiento de la muerte y la soledad. Pero reconocer esa muerte y esa soledad, es también reconocer a la totalidad del ser.

El Tejido, el nudo, el vínculo y aún más, el sacrificio de nuestra niña hilandera iniciada, nos representa el eterno vínculo de lo humano con la totalidad del ser (masculino-femenino), proclamando por siempre esos espacios vírgenes, que aún siendo mancillados por la huella del cazador de espacios, permanecen en una transformación inalterable, santificados por la realidad absoluta, salvados por ella

… El tronco del árbol de la vida, Axis Mundi donde todo converge, construido con los maderos de una cruz donde acaece el encuentro que reconcilia a los contrarios aparentes y la multiplicidad de las cosas manifestadas y visibles nos expresan la unidad por ellas constituida, centro donde lo visible sólo sirve para expresar lo invisible, donde la creación del mundo se reproduce incesantemente como la repetición del acto cósmico: fuerza centrífuga empujándonos más allá de la realidad dimensional, al encuentro de los mundos (materia y trascendencia) que aunque incomprensible para nosotros, nos deja una sensación creciente e intensa de estar a un “tiempo” con el todo, nutridos, sostenidos, acogidos, consolados por ella

Tú eres el lugar más sosegado de la tierra

Una serpiente enlazada a mi mano

Una serpiente llameante

Por un sendero de polen

Subimos hacia adentro

Al lugar más sosegado de la tierra

*

En el fondo del mar

El árbol de la vida

–          Una joven inclinada

Con un jarrón en el hombro le decía

Llena mi vientre amor mío

Baila, báñate conmigo

Como un niño que se coge de tu mano

Deja que mi cuerpo se deleite en ti

*

Ella también anhela la unión

Los pies cubiertos de ceniza roja

Sola en el balcón

Con su pobreza

Y los brazos aferrados al tronco de aquel árbol

*

Un olivo que no es del Este ni del Oeste

La nostalgia del paraíso

Y tu pie más liviano que el aire

Un águila atraviesa la inocencia soñada

Allí, en el centro

Donde yo soy ofrecido

Donde me doy a mí mismo

*

Hay un árbol ardiendo

Hay un árbol intocado por el fuego

Redondo como un fruto de los frutos

 Todas las nostalgias

Descansando sobre esta higuera

Que llora

Con sus raíces que nos miran desde el cielo

*

Una rama infinita

En la joya más profunda de tu pecho

Cuerpo del espíritu

Que ya no es padre ni hijo

Sólo necesidad y llanto

A los pies de ese árbol

Que yo llamo mi madre